La ambición

IM8 — la marca de salud y longevidad cofundada con David Beckham y propiedad total de Prenetics (NASDAQ: PRE) — se propuso crecer más rápido que cualquier marca de suplementos antes que ella. Esa ambición se tradujo directamente en un requisito creativo que la mayoría de los equipos nunca enfrentan: alimentar a los anuncios en redes sociales con una enorme e interminable oferta de anuncios de alta calidad.

A la escala que IM8 estaba apuntando, la creatividad no era un proyecto con una fecha de inicio y fin. Era una fábrica que debía funcionar todos los días, en todos los mercados, productos y ángulos.

El punto de quiebre

Como toda marca DTC en rápido crecimiento, IM8 chocó contra el muro temprano. Las agencias eran demasiado lentas y costosas para el volumen requerido, y cada ronda de revisiones añadía días. Contratar un gran equipo interno de diseño habría sido costoso, difícil de gestionar y aún así no lo suficientemente rápido para alimentar un ritmo de pruebas diario. Había presupuesto disponible; la creatividad era la limitación que frenaba el crecimiento.

Este es el momento en que la mayoría de las marcas aceptan silenciosamente un techo. IM8 se negó a hacerlo.

El motor

En lugar de escalar el personal de forma lineal con la demanda creativa, el equipo construyó un motor interno — lo que se convertiría en CO8 — para generar anuncios estáticos de calidad de estudio en volumen. Un pequeño equipo comenzó a producir lo que solía requerir una agencia entera, en un tiempo medido en horas en lugar de semanas.

La producción alimentó un programa de pruebas de alta velocidad: muchos conceptos, muchos ángulos, iteración constante sobre los ganadores. Crucialmente, el motor codificaba la marca, por lo que el volumen nunca iba en detrimento de la consistencia. La creatividad dejó de ser lo que frenaba el gasto y se convirtió en lo que lo liberaba.

Cómo funcionaba el ritmo

El ritmo era implacable y simple: generar un amplio lote de conceptos alineados con la marca, seleccionar los más fuertes, lanzarlos como un grupo de prueba, leer los resultados y regenerar en torno a los ganadores — y luego repetir, cada semana. Dado que la producción ya no era el cuello de botella, el factor limitante pasó a ser la velocidad con la que el equipo podía leer los resultados y formular la siguiente hipótesis.

El resultado

Impulsada en parte por ese motor creativo, IM8 se convirtió en la marca de suplementos de más rápido crecimiento en la historia, en camino de superar los $200M en ingresos en solo su segundo año. El volumen creativo no fue un efecto secundario del crecimiento, sino uno de sus principales impulsores.

La lección para todos los demás

La ventaja de IM8 no fue una audiencia secreta ni un presupuesto mágico. Fue la capacidad de producir suficiente contenido creativo de alta calidad y alineado con la marca para alimentar una máquina de pruebas agresiva, semana tras semana. Esa capacidad solía requerir los recursos de un líder de categoría. Es exactamente lo que CO8 ahora pone en manos de cualquiera.